Segunda gran depresión se agudiza por todo el planeta


En la novela de Charles Dickens, Canción de Navidad (1843), el fantasma del socio fallecido, Jacob Marley, le dice al avaro maltusiano y especulador de la bolsa de Londres, Ebenezer Scrooge, que: “el espíritu interior de cada hombre necesita salir y caminar entre sus compañeros, y viajar a lo largo y ancho” con el objetivo de hacer actos de caridad y, por ende, aliviar el sufrimiento humano. 

En este sentido, examinemos brevemente la situación económica de la humanidad a finales de 2012. 

Nuestro triste descubrimiento es que la depresión económica actual del mundo continúa aumentando las sobradas privaciones de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta. Los grandes flagelos de la humanidad permanecen: pobreza, analfabetismo, ignorancia, enfermedades, desempleo, personas sin hogar, inadecuada sanidad, baja movilidad social y exclusión, y muchas de ellas siguen empeorando. 

27.000 niños mueren a diario de pobreza innecesaria 

Las trágicas condiciones de la humanidad quizás se reflejen de forma más dramática en el hecho de que entre 22.000 y 27.000 niños mueren a diario de pobreza, una gran parte por hambruna, malnutrición y enfermedades como diarrea, que puede curarse con poco dinero.

Un extremo de esta lista corresponde a la muerte innecesaria de un niño cada tres segundos, a causa de la pobreza. Muertes infantiles completamente innecesarias por la pobreza, estos datos sugieren al menos un millón por año- un total anual que revela por sí mismo algunos de los mayores genocidios de la historia mundial. De los 2,2 mil millones de niños que hay en la actualidad, mil millones viven en la pobreza. Estas son las estimaciones del más reciente informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas.

Estas cifras sólo incluyen a los niños. Estimaciones de las cifras de muertes diarias evitables, incluyendo a los infantes, sugieren un nivel de entre 40.000 y 50.000 casos diarios- para una hecatombe anual de más de 18 millones de muertes.

No necesitamos mirar más allá para lanzar una severa condena a los actuales sistemas económicos del mundo, incluyendo especialmente al Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco de Pagos Internacionales, Banco de Desarrollo Asiático, Banco Interamericano de Desarrollo, el sistema internacional, los bancos centrales privatizados y entidades a fin.

Tres mil millones de personas con menos de 2,50 dólares al día 


Estas muertes tienen lugar en un mundo en el que cerca de mil millones de personas tratan de sobrevivir con menos de un dólar diario. 2,6 mil millones o un 40 % de la población mundial luchan por subsistir con menos de 2 dólares al día.
Es un mundo en el que un total de 3 mil millones de personas, el 50 % de la población mundial, tiene que intentar vivir con menos de 2,50 dólares por día. Por todas las declaraciones de una creciente clase media, que se haría realidad gracias a la globalización, el 80 % de la humanidad recibe menos de 10 dólares diarios.
En el otro extremo de la balanza, los más prósperos, el 20 % de la población mundial, contabilizan el 75 % del total de ingresos del mundo, y esta distribución se vuelve cada vez más extrema si se tienen en cuenta los activos permanentes.

Casi mil millones de desnutridos en todo el planeta 

Las muertes y el empobrecimiento innecesarios están estrechamente relacionados con el problema del hambre en el mundo. Según la Organización de las NN.UU. para la Agricultura y los Alimentos con sede en Roma, en el 2012 hay unos 925 millones de personas que sufren de hambre y malnutrición.

Unos 578 millones de ellos viven en Asia y los países del Pacífico, seguido por unos 239 millones de desnutridos en el África subsahariana. Incluso en países desarrollados, la lista de la FAO registra 19 millones de desnutridos.
Deberíamos recordar que en los EE.UU. cerca de 50 millones de personas se valen de cupones de alimentos para sobrevivir, lo que significa que deben tener menos de 1,50 dólares para gastar por comida y por persona.

Las estimaciones de hambruna en el mundo de la FAO son probablemente muy bajas. Esta agencia asume que el hambre mundial alcanzó el nivel actual en 2008, luego se incrementó hasta los mil millones de personas en el 2009, antes de que en el 2010, volviera casi al nivel de dos años antes. Sin embargo, esto puede resultar muy optimista, y quizás de manera deliberada.

Otro factor de peso en el empobrecimiento mundial es el alto nivel actual de desempleo. Las estadísticas en este punto son incluso más superficiales.

La CIA asume una tasa de desempleo en el mundo del 9,1 %. La Organización Internacional del Trabajo de la ONU (OIT) establece esta tasa en un 6 % –lo que significa cerca de 200 millones de desempleados actualmente– pero al mismo tiempo admite que en muchos países desarrollados, como EE.UU y las naciones europeas, las estadísticas combinadas de desempleo y subempleo se encuentran cercanas el 30 %. A todas luces, son niveles de depresión.

Especialmente dramática es la situación del desempleo entre los jóvenes. Según la OIT, casi  70,5 millones de jóvenes, con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años, estaban desempleados, arrojando una tasa de desempleo juvenil del 12,7 %, un punto porcentual por encima de los niveles previos a la depresión. Los jóvenes tienen tres veces más probabilidades de sufrir desempleo que los adultos. En Grecia y España, el 50% de los jóvenes está desempleado.

La OIT registra una tendencia global de trabajadores desalentados de abandonar el mercado laboral por su desesperación, por lo que desaparecen de las estadísticas oficiales de desempleo en las que se basan estas estimaciones. Cerca de 21 millones de trabajadores salieron del sistema laboral en 2011, según los datos.

A escala mundial, cada vez más personas que estaban empleadas salen de la fuerza laboral: la porción de trabajadores de la población ha decrecido del 61,2 % en 2007 al 60,2 % en 2010. No es una disminución ordinaria, sino que representa la mayor caída registrada desde que comenzaron recopilarse estos datos en el año 1991. La OIT cree que esta serie de datos se encamina a una recaída, que registrará un nuevo record absoluto de niveles mínimos en 2013.

La OIT concluye que el mundo necesita la creación de un mínimo de 600 millones de trabajos productivos para la próxima década.

Sin lugar a dudas es una vez más una estimación baja, pero al menos ofrece una base para discusiones pragmáticas. ¿Quién podría financiar la creación de 600 millones de nuevos empleos, con el alto nivel de inversión de capital por puesto que esto implica? Seguramente, no serán los bancos zombis privatizados, que a duras penas pueden mantenerse ellos y a sus derivados tóxicos masivos, en existencia mediante masivas inyecciones de dinero proveniente de Gobiernos y bancos centrales privatizados.
Es improbable que sean los tesoros nacionales, quienes se encuentran bajo fuertes presiones para mantener las redes de seguridad social actuales. Como sugiere el programa de Woytinsky-Lautenbach y la experiencia del Préstamo-Arriendo estadounidense, la inversión de capital a esta escala sólo se puede producir mediante la nacionalización de los bancos centrales, exigiéndoles que suministren los billones necesarios con créditos a largo plazo con 0 % de intereses y bonos para infraestructuras, producción, construcción, producción de energía, agricultura, investigaciones científicas y otras actividades productivas.

1.1 mil millones carecen de agua potable 

Este trabajo es especialmente urgente porque la ausencia de infraestructuras modernas físicas y de servicios juega un papel central en el continuo empobrecimiento de la humanidad. Un total de 1.1 mil millones de personas en los países en desarrollo no tienen un acceso adecuado al agua potable.

Hay un tercio de la población infantil, 640 millones de niños, que no tienen refugio. Una quinta parte de los niños, un total de 400 millones, no tiene acceso al agua potable. Una séptima parte del total de la población infantil, 270 millones, se les niega el acceso a servicios de salud adecuados.

El informe de Naciones Unidas sobre las Perspectivas y Situación Económica Mundial para 2013, publicado el 18 de diciembre de 2012, señala una significativa ralentización de las ya lánguidas actividades económicas globales.

Esto refleja, en primer lugar, el devastador impacto de las medidas de austeridad impuestas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea (la “troika”) en las economías del sur de Europa, afectadas por la depresión. Asimismo, intenta calcular el grave peligro de un choque deflacionario similar en los EE.UU., bajo la rúbrica de un “abismo fiscal”, impuesto por los reaccionarios republicanos y los demócratas de Wall Street de Obama. Otro factor importante es la marcada recesión de la economía China, subproducto de la extensa recesión que se desarrolla en gran parte de Europa. 

Inestabilidad política arraigada en el empobrecimiento económico: Egipto 

Por supuesto, la depresión económica mundial ha sido un factor fundamental del desempleo juvenil y la inflación de los precios de los alimentos, los que han jugado un papel central en las desestabilizaciones conocidas como “Primavera Árabe”. Esas desestabilizaciones han sido preparadas por las demandas de austeridad del FMI en países como Libia y Siria.

Acorde con las intenciones imperialistas, los nuevos regímenes surgidos de esas desestabilizaciones son más débiles que sus predecesores, y por tanto más propensos a venderse ante las exigencias de los financistas internacionales.
Un caso es el nuevo Gobierno egipcio de Mohamad Mursi. La última semana de noviembre, Mursi capituló ante el FMI por la crítica cuestión alimentaria y de subsidios del combustible, estableciendo un escenario para una crisis mayor del régimen.
En esta capitulación de Mursi ante el FMI, el precio de un litro de gasolina pasó de 2,75 a 5 libras egipcias- un aumento de precio seguro para provocar manifestaciones en cualquier país. El FMI ha obligado a Mursi a establecer una meta de reducir en un tercio los subsidios al combustible, recortándolos de 5 mil millones a un nivel de cerca de 11,4 mil millones. Al mismo tiempo, Mursi deberá incrementas las impuestos a las ventas, como parte de una transición hacia un impuesto al valor agregado (IVA), el cual se traduce en un cambio masivo hacia una tasación regresiva, el impuesto social más destructivo.
Además de planes de nuevas recaudaciones de impuestos a la propiedad personal y a las telecomunicaciones. Este es el ejemplo más reciente de lo que no se debe hacer. 

Lo que el mundo necesita, por contraste, en un repudio decisivo a las políticas económicas neoliberales, un rechazo a las medidas de austeridad y una reafirmación a la prioridad de una red de seguridad social, combinado con medidas para quitar el peso de la depresión mundial de la espalda de los trabajadores y dejarlo caer sobre los banqueros parásitos que fueron quienes crearon la depresión.

El plato fuerte de un programa de recuperación mundial sería la nacionalización de los bancos centrales existentes y su transformación en bancos nacionales hamiltonianos dedicados a proveer masas extremadamente baratas, créditos a largo plazo, venta de bonos con el objetivo de reanimar infraestructuras y una amplia variedad de producciones tangibles y físicas, además de alejar la economía de la hiperfinanciación y el casino económico de años recientes.
Dr. Webster Griffin Tarpley,hispantv,ybm/ab
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